La ancianidad produce transformaciones fisiológicas que afectan la demanda de muchos nutrientes esenciales. Las necesidades energéticas declinan con el paso de los años en vinculación con la pérdida de masa magra y la disminución del ejercicio físico. La ingesta energética decae sobre todo en las personas mayores, a causa de incapacidades que acotan su ejercicio físico. En definitiva, todas estas cuestiones son considerados en un curso alimentación de mayores.
El envejecimiento, se relaciona con un paulatino deterioro biológico e incremento de problemas de salud, resultantes de la interacción de factores genéticos y ambientales, que incluyen estilos de vida, costumbres alimentarias, actividad física y presencia de enfermedades.
La nutrición desempeña un papel de suma importancia en el avejentamiento, mediante la modulación de modificaciones en diferentes órganos y funciones del cuerpo asociados a este proceso.
Por su lado, la nutrición a su vez tiene un papel trascendente en la aparición de enfermedades crónicas asociadas a la edad, como enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes, obesidad, cáncer y osteoporosis.
El estado nutricional de los gerentes se encuentra determinado por los requerimientos y la ingesta; ellos al mismo tiempo son influenciados por otros elementos, como el ejercicio físico, las costumbres de vida, la existencia de redes sociales y familiares, la ejercitación mental y psicológica, el estado de salud y limitaciones socioeconómicas. Cualquier valoración del estado nutricional, por ende, necesita incluir información de estos elementos, con el objetivo de comprender la razón de posibles deficiencias, planificar las intervenciones correctivas y medir su efectividad.
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